Muniain, cap. 2

Y lo colocaron en la banda izquierda, como a otros jugadores que sólo quieren respirar libertad y acaban iniciando las operaciones desde los costados. Algo anecdótico, porque al final la posición se convierte en una excusa que enmascara la amenaza que aparece por cualquier parte.

Iker Muniain dio su primera muestra importante de omnipresencia el pasado sábado frente al Sporting de Gijón (3-0). Sí, lo hizo con el balón pegado al pie, el lugar desde donde parte su comodidad y el confort para la vista de los aficionados. Y no marcó, porque si lo hubiera hecho hubiera sido un gol con una arrancada desde 50 metros, con quiebro sensacional incluido, y eso es más propio de capítulos avanzados en una historia.

Pero el caso de Iker abraza talento y lógica. Talento y dedicación a una disciplina y colores. La lógica se justifica por los pasos que el media punta ha ido dando en relación a sus cualidades y edad. Porque los plazos han sido muy rápidos para él, y él, a día de hoy, ha respondido con una destacable eficiencia a todas las pruebas que le han ido encomendando los técnicos. Porque no se trata de decir a dónde llegará el chico, sino que hasta hoy, desde que debutara hace año y medio con 16 años, ha cumplido más que nadie en la historia de la Liga. Sólo hay que pensar en la trayectoria de otros atacantes de la historia de la Liga con “18 años recién cumplidos”, como le gusta decir a Santiago Segurola.

Debut con la Sub-21.

Y otra muestra de su regularidad es muy posible que la veamos mañana. El desequilibrante jugador navarro podría debutar en partido de preparación en la antesala de la absoluta (España-Dinamarca, 20:30). Luis Milla, que lo tuvo el pasado verano en la Sub-19, ha decidido, dada su participación en los últimos meses, que dé el salto de categoría. Iker ha jugado en todas los niveles de la selección, desde Sub-15, y en el primer torneo que participó ya fue designado mejor jugador ( Torneo Villa Santiago del Teide)

Un talento que transmite siempre buenas vibraciones, humildad y agradecimiento al Athletic de Bilbao. A partir de ahora todo pueden ser buenos augurios, y, si la senda de los logros se abriera para los leones, Muniain pretende no abandonar sin conseguir un título esa casa que le recibió a los doce años. Porque él es una de los principales ingredientes de ese joven caldo que se está cociendo en la capital vizcaína, y quiere participar de eso y también de todo lo bueno que le ocurra a la selección. La implicación con estas dos camisetas, como habrá podido apreciar el que le haya visto en directo, son un rasgo positivo más de este jugador especial.

Como toda buena actuación, de alguna manera se ha de reconocer. Pero la mesura y la normalidad deben ser predominantes en el entorno de un chico de 18 años que ha dado pasos más rápidos, en su dedicación, que el resto de sus coetáneos. Y es que al final, y aún reconociendo sus cualidades, sólo ha dado los pasos lógicos en relación a la progesión prevista desde el club. Además, ya lo dijimos en el primer capítulo, no es perfecto. Sólo ha confirmado que sus armas desentonan con la idea que cualquier aficionado ha tenido siempre del estilo de juego del Athletic. Es la imaginación que irrumpe una vez más en el hogar de los más escépticos e incrédulos.

Un comentario a Muniain, cap. 2

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