No presentado

Todos hemos tenido esa sensación alguna vez, como en aquellos exámenes voluntarios en los que uno ya tenía la asignatura aprobada de antemanao pero le podían ayudar a subir la nota. Y, claro, uno daba la nota. Sin presión, sin la preparación suficiente, aquello no pasaba de un aprobado justo o incluso resultaba algo tan deficiente que hasta el profesor dudaba si cambiar su modus opernadi y mandarte a septiembre.

Con todo a su favor, para que no fuera así, la selección Sub-19 ha manchado su expediente en este Europeo de Rumanía con un borrón (3-0) de los que escuece a la vista de aficionados y a la autoestima de los jugadores. Su rival en este tercer partido de la fase de grupos, Turquía, tenía opciones de clasificar si derrotaba a la selección de Meléndez (maestro también de profesión), que se presentaba con todos sus suplentes en liza (no lo ha conseguido tras el empate entre serbios y belgas). Con los grandes momentos de los dos partidos frente a Bélgica y Serbia todavía en la retina, el aficionado se predisponía a ver otra cosa.

El primer puesto estaba matemáticamente casi garantizado, lo que puede hacer permisible cometer algún desliz en cuanto a la tensión necesaria para disputar los balones, pero el equipo se ha disuelto tan fácilmente sin demasiada oposición… Prueba de ello han sido los tres goles en contra: dos en propia puerta y uno gracias a un error infantil del portero, Adrián Ortolá, cuando ha intentado coger la pelota con las manos y la han escupido, literalmente, sus guantes.

Ni siquiera la entrada en la segunda mitad de dos de las figuras del equipo, Sarabia y Deulofeu, ha cambiando mucho el panorama. Los dos se han enredado en jugadas personales mal finalizadas y han ayudado poco a la salida de balón de los medios centros, que han estado muy espesos y no han tenido su día. La cara de impotencia de Meléndez en el banquillo lo decía todo. Sabe que esta evaluación ya estaba aprobada, pero una buena actuación hoy ayudaba a preparar la siguiente, las semifinales frente a Irlanda del viernes. El reglamento no lo permite, pero casi habría valido la pena no presentarse.

Ahora habrá que dar marcha atrás mentalmente y volver al punto en el que estábamos el jueves pasado, donde todavía no habíamos ganado nada. Estos chicos tienen calidad para superar cualquier escalón en lo deportivo, pero en una etapa de formación tienen que empezar a superar otros obstáculos, incluso los que ellos mismos se crean. Esa reválida que también vale la pena que se encuentren en el camino.

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