Nos están esperando

Es hora de despertar. Lo cargado del calendario no permite ni un momento de relajo y los partidos amistosos se convierten en una pesadilla si no se toman como se debe. Seguramente muchos de los jugadores de la selección se preguntarán ahora qué pintaban la noche de ayer en Lisboa. Pero el partido ya se conocía desde hace tiempo.

No hay duda de que los nuestros agradecerán unas vacaciones de partidos de selección, pero las sensaciones de los aficionados, también de mucho malestar, se mezclan con una buena punzada en el orgullo. No sé si nosotros les esperábamos así, pero ahora sabemos que todos nuestros rivales están esperando al campeón del mundo.

En la primera bofetada en Buenos Aires todos nos pusimos de acuerdo para denominarlo patinazo, aunque ya vimos dos equipos con dos caras bien diferentes. En Lisboa, y ante otro rival aguerrido, el patinazo se ha convertido en severo repaso. Portugal fue la pasada noche un equipo muy superior en agresividad, intención y velocidad, y hasta por fútbol en algunos momentos.

Siempre se ha criticado la celebración de muchos amistosos de selecciones. En una época porque se jugaban contra rivales sin nombre; en otras porque parecían molestas interrupciones en el emocionante calendario de clubes; y en muchas otras porque eran el motivo de queja de los clubes antes de partidos importantes.

Ayer, la mayoría de narradores y comentaristas interpretaban en los lances del comienzo del partido el avance del gran clásico. Pero simplemente se estaban engañando a ellos mismos, y quizás los espectadores en sus casas también. Porque pronto se vio que un equipo tenía sólo una batalla en mente. Y eso, unido al desacierto de España en las ocasiones que tuvo, ha provocado al final una goleada histórica.

Las caras de los jugadores de España, en muchos momentos, parecían las de cualquier trabajador mal dormido y desmotivado. Pero no hay excusa, el partido estaba desde hace tiempo en el calendario. Se trataba de un encuentro contra un rival de renombre y en un escenario histórico. Además, los dos países se juegan la organización del Mundial, y aunque el pico de motivación de los nuestros se encuentra en la parte más baja tras la consecución del Mundial, no conviene perder la perspectiva.

España es campeona del mundo, y la consecución de ese logro ha provocado una anestesia en prensa y aficionados. Lo que antes era crítica y resignación frente a las debacles de la roja en partidos como los de ayer, ahora se trata a la ligera pero con los mismos argumentos de antaño. Y es que de la gloria a la irrelevancia sólo hay una sonrisa.

Un comentario a Nos están esperando

  1. Kike says:

    Era una mierda d partido amistoso, no hay q darle ninguna importancia. ¡HAY Q ACABAR CON EL DEPORTE AMISTOSO YA! Si no hubiera sido amistoso hubiéramos ganado.

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