Pulcro

Lo que contra Inglaterra fue a cuenta gotas y contra la República Checa la forma de triunfo y supervivencia, se consolidó contra Ucrania como máquina engrasada que carbura prácticamente sin descanso. Los primeros 25 minutos del tercer partido de la primera fase de la Euro Sub-21 fueron enmarcables, ya a la altura de los grandes momentos de la absoluta. Pero durante el resto del partido el equipo de Milla mostró una solidez y personalidad que no dieron opción a las pocas opciones, tanto matemáticas como morales, de los ucranianos.


Más allá del crecimiento de un equipo, que ya demandábamos al comienzo de la competición, la consolidación de algunos jugadores no ha de pasar desapercibida. Si Ander vive una evolución prolongada que viene desde la lucha por la permanencia con su ya ex equipo, Thiago, a caballo entre dos realidades -la de promesa y la de futbolista de elite- realizó frente a los ucranianos la mejor actuación que se le recuerda. Todos sabemos del manejo de balón de un chico que ha mamado esto, exagerando, desde antes de nacer. Las dudas no venían por ahí y sí por su capacidad de concentración y decisión de la mejor opción en cada momento.

Y no es que el hipano-brasileño no errara ningún pase, pero estuvo omnipresente en el juego de la roja y brillante en las acciones decisivas de ataque. La acción del segundo gol, obra de Adrián, nace en una cabalgada suya con un quiebro magistral a un contrario y pase al hueco para la entrada del lateral, Montoya. La baterías de inspiración le duraron todo el partido y los ucranianos tardarán mucho en olvidarle.

Si Thiago fue la enciclopedia en ataque -el recurso que todos sus compañeros utilizaban para buscar respuestas en vanguardia-, Javi Martínez se multiplicó una y otra vez en la medular, como casi siempre en este torneo. No tiene la pausa y la capacidad de hilvanar de Sergio Busquets, pero posee una buena lectura del juego y supera al catalán en potencia y llegada al área. Como capitán, envía continuamente un mensaje de vivacidad y energía a sus compañeros. Es profundamente necesario.

Por eso hay que dar gracias que algunos de los hombres importantes de esta selección no vieran una tarjeta que hiciera peligrar su participación frente a Bielorrusia. Las semifinales serán el miércoles y todavía hay que certificar el pase a las olimpiadas, aunque este equipo ahora mismo sólo se conforme con el título. Así, además de la calidad del juego desplegado, la pulcritud fue otro motivo para estar orgullosos.

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