[Retroanálisis] Crimen perfecto

Con eso de que la boda está cada vez más cerca y hay que ahorrar, en lugar de ir al cine a ver novedades ahora me ha dado por el cine clásico. Aunque siempre he sido bastante cinéfilo, reconozco que me he centrado mucho más en el cine actual (a partir de los 80, más o menos) que en los llamados grandes clásicos. Así que, guiado por aquello de más vale tarde que nunca desde hace algún tiempo estoy viendo por primera vez o volviendo a ver, según el caso, algunas grandes películas clásicas.

Para ir a lo seguro he empezado con el maestro Alfred Hitchcock y de momento ya han caído Los pájaros, La ventana indiscreta, Atrapar a un ladrón, Con la muerte en los talones, etc. Mi intención es retro-analizarlas todas y he decidido comenzar con Crimen perfecto (Dial M For Murder) que es posiblemente de las que más me ha gustado.

La película, estrenada en 1954, se basa en un guión para teatro de 1952 escrito por Frederick Knott. El argumento parte de una premisa muy simple: Tony Wendice (Ray Milland), un marido frío y calculador trata de asesinar a su esposa Margot (Grace Kelly) como venganza por la infidelidad de ésta con un escritor llamado Mark Halliday (Robert Cummings) y, de paso, para quedarse con una importante herencia. Para ello, diseña un cuidadoso plan y convence a un antiguo compañero de facultad (Anthony Dawson), convertido ahora en delincuente de poca monta, para llevarlo a cabo. Sin embargo, no todo funciona como era de esperar y sus mentiras empiezan a resquebrajarse.

Dejemos una cosa clara: a diferencia de, por ejemplo, Con la muerte en los talones, Crimen perfecto no tiene prácticamente acción. Es una película de diálogos, típica adaptación desde el teatro donde la importancia está en el duelo intelectual entre Wendice, Halliday y Hubbard (John Williams), el inspector de policía encargado del caso. De hecho, lo más interesante de la película es ver al personaje del marido, protagonista indiscutible, improvisando sobre la marcha y consiguiendo siempre salirse con la suya. Para mí eso es un punto a favor, pero a otros podría no gustarles.

Otra de las cosas que me cautivan de la película es que sólo aparecen dos escenarios diferentes: el domicilio del matrimonio Wendice y el salón de un hotel que hace una breve aparición. Lógicamente, el reducido número de localizaciones también tiene mucho que ver con tratarse de una adaptación de una obra teatral.

Como no podía ser de otra manera, el aspecto visual está muy cuidado. Los planos están muy bien elegidos, los movimientos de cámara son precisos y hay algún plano especialmente largo que resulta muy adecuado a lo que se quiere contar. Sin duda, se trata de una obra muy representativa de lo que Hitchcock era capaz de hacer y os recomiendo que la veáis con calma y tranquilidad, apreciando cada diálogo.

¡Ah! Posiblemente recordéis una versión más moderna, de 1998, que tenía a Michael Douglas, Viggo Mortensen y Gwyneth Paltrow como personajes principales. No es una mala revisión de la misma trama, incluso tiene innovaciones interesantes, pero se nota que trata de acercarse más a lo que todo el mundo espera encontrarse en un thriller hoy en día.

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