Es tiempo de palmaditas en la espalda

Qué frío hace, hay que ver. No acaba de venir el calorcillo de entretiempo. De hecho, aún siguen cayendo brillantes copos sobre los alféizares. Aquí estoy, en la mañana de este bonito día en la que es todavía mi casa, disfrutando del silencio y vestido únicamente con un pijama de algodón y mi bonita bata estampada. Abro la ventana para regar a mi pequeña planta Drosea y aspiro un aire helado que parece congelar mis pulmones en tan sólo un instante. Entonces miro al cielo, sonrío y cabeceo levemente mientras recuerdo el refrán popular que tanto gusta a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, ‘Año de nieves, año de bienes’…

Ayayay…Pero qué cosas tiene esta buena mujer. Eso sí que es tomarse con humor la época de posguerra…

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A España no le baja los humos ni Dios

fumar

Y en realidad estoy haciendo un juego de palabras, porque no me refiero a que seamos los más chulos -bueno, los de “Madriz” sí-. Me refiero a la política sobre el tabaco que se sigue en España a diferencia de la que existe en otros países, compañeros de la Unión Europea. Mi experiencia la baso en un par de visitas, a Roma y a París, sendas capitales europeas en las que está completamente prohibido fumar en cualquier espacio cerrado, por mucho que sea un bar. Y lo más impresionante, ¡la gente lo respeta! Guau, los legisladores ponen una norma y los ciudadanos no tratan de saltársela. ¡Qué diferencia con España!

También es verdad que en España, nuestros legisladores son conscientes de qué clase de pueblo gobiernan y han hecho una ley antitabaco algo light, para que nos sintamos todos un poco mejor. Es como el que fuma tabaco light “porque mata menos”. Se autoengaña un poco y sigue fumando felizmente. Con las leyes antitabaco españolas sale ganando todo el mundo: el dueño del bar pequeño puede elegir -creo que es obvio lo que han elegido la mayoría-. Las tabacaleras pueden seguir vendiendo a mansalva en estancos y bares. Los restaurantes, pubs y bares no pierden clientes. Y los únicos que se joden un poco son los bares grandes, que deben habilitar una zona para fumadores separa físicamente. O sea, que a alguno le tocará hacer obra, pero a cambio salen ganando los obreros, que tienen más curro. Casi todo ventajas. ¡Ah! Se me olvidaba. Cachis… Sí que sale perdiendo alguien: la salud -y no sólo pulmonar- de todos.

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22
ene 2009
SECCIÓN Opinión
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La libertad bajo llave

El neumático no pinchable está guardado bajo llave en alguna caja fuerte. Mientras tanto y por esa misma razón mueren al año miles de personas. Ya se inventaron las lavadoras irrompibles, pero ningún fabricante se atreve a ponerlas en el mercado. Hace ya tiempo que un tío creó unas medias que no sufren carreras, pero una importante marca de pantis compró la patente por un dineral con el único objeto de destruirla. El lobby del petróleo concentra todos sus esfuerzos en retrasar la expansión del coche eléctrico, de lo contrario estos automóviles ya estarían circulando por todas las calles; Mientras tanto la tasa de monóxido de carbono aumenta a un ritmo vertiginoso y esto provocará cientos de desastres naturales en los próximos cincuenta años. La pasta de dientes es un producto inútil ya que toda higiene dental radica en la mera acción de cepillárselos y el dentífrico solo sirve para refrescar el aliento. Los detergentes líquidos son intercambiables, en realidad la máquina efectúa toda la operación de lavado. Los cd’s se rayan tanto o más que los vinilos. El papel de aluminio está más contaminado que el amianto. La fórmula de las cremas solares no ha variado desde la segunda guerra mundial; Protege de los rayos UVB, pero no de los rayos UVA. Estamos condenados de todos modos al cáncer. De hecho si la gente pudiera vivir hasta los 150 años y no enfermara hasta esa edad, todos moriríamos de cáncer. Algún día todo el mundo morirá asesinado o de cáncer…

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20
ene 2009
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SECCIÓN Opinión
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El color “administración” y algunos eufemismos

inem

Estoy de enhorabuena. Ayer entré en un gran club. Un club selecto. Para entrar en él debes renunciar a casi todo. No puede entrar cualquiera. Debes renunciar a tu trabajo. Debes renunciar a tu sueldo. Debes renunciar a tu status social. O sea, que ayer me quedé en paro y entré en el grandioso club del INEM. Pero es un club selecto, ¿eh?. “Sólo” somos unos pocos millones de personas.

La primera vez que te quedas en paro suele ser algo traumático. Es cierto. Durante unos meses te has sentido útil a la sociedad y de repente eres una lacra. Algo así como un ex presidente del Gobierno, pero sin dar conferencias ni entrevistas, sin ganar un pastón por hacerlo, sin un sueldo vitalicio… Vamos, igualito. Otro de los privilegios de los ex presidentes es que se saltan el trámite de la cola del paro. Y no es que se libren simplemente de hacer una fila, de esperar tu turno durante horas. Se salvan de permanecer un buen rato en un recinto con color “administración”. El color “administración” acostumbra a ser gris, aunque a veces también está el beige, pero siempre en un tono apagado. Ideal para subirte el ánimo.

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12
ene 2009
SECCIÓN Opinión
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Gris

Foto: EFE

Antes de ayer, yendo en Metro a eso de las 11 de la noche, me topé con una feliz familia que volvía de presenciar la cabalgata de los Reyes Magos de Oriente. La parentela estaba compuesta por una joven pareja y sus dos hijas de unos siete y ocho años, más o menos. Me senté en frente de ellos y observé un rato la escena. Las entrañables criaturas iban vestidas con idénticos conjuntos pero mientras que una de ellas miraba todo el tiempo a su alrededor con ojos bobalicones la otra no cesó un solo segundo de parlotear con asombrosa rapidez.

La parlanchina en cuestión alternaba cada comentario con golpecitos a sus progenitores y chirriantes reclamos en forma de ‘papi’ y ‘mami’. En sus manos sostenía un grueso catálogo de juguetes de El Corte Inglés. Ávidamente hacía bailar sus dedos hoja tras hoja, no sin antes señalar en cada una de ellas al menos un artículo que quería encontrarse bajo el árbol horas después. ‘Quiero este y este…Y este también, y este y esteyestesteste” ante la indiferencia de su padre que, estoicamente, soportaba la marea infantil sumergiéndose en sus propios pensamientos.

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