Siete años: Messi y Deulofeu

El rumor Deulofeu se empieza a escuchar, todavía con cierto disimulo, por los principales medios de comunicación. Paralelas a los comentarios sobre un supuesto bache del Barcelona, tímidas (porque es posible que ni esos mismos emisores se lo crean) son las voces ante las exuberantes  actuaciones del joven media punta catalán, frente al Alcoyano y Huesca.

Ese respeto de los informadores hacia aseveraciones que tengan que ver con la proyección o el futuro que espera a jóvenes promesas está en muchas ocasiones claramente fundamentado. Y no tanto por la lógica cautela al hablar de un juvenil, sino por las dudas de unas voces que no se sienten, ni mucho menos, dueñas de la precisa tasación y cognición sobre las virtudes de un futbolista. Porque es posible que no sea sencillo diferenciar el eslalon que realiza un jugador del de otro, y es más sencillo mencionar a ese jugador porque ya lo han sugerido otros antes.

Hace poco más de siete años que Lionel Messi realizaba su primera pequeña o gran eclosión mediática en un derbi de filiales entre el Barça B y el filial españolista. Y siete son los años que separan en edad al genio argentino de Gerard Deulofeu. El siete es el número que relaciona a estos dos dieces que a la misma edad presentaron y presentan unos potenciales no tan diferenciados. Aquel 18 de septiembre de 2004, Messi dio muestras, de nítida evidencia, de todo lo que iríamos viendo sucesivamente años después. El segundo tanto frente al máximo rival de la ciudad no sólo es una estampa que condensa todas sus condiciones, sino uno de los mejores goles de su ya densa trayectoria. En una carrera fulminante, arrancando desde la media cancha, fue dejando atrás camisetas rayadas como si fueran pivotes. Una sensación que también deja hoy Deulofeu en sus embestidas. Se puede hablar de sus formas de conducir la pelota (para empezar, uno es zurdo y el otro diestro), de sus diferentes condiciones físicas; de detalles que criben las diferencias entre ambos, pero esa capacidad explosiva que limita la respuesta de sus rivales es inherente a estos dos elementos únicos.

Las trayectorias, el cambio de viento que anime los comentarios oportunistas de los incrédulos y las eternas y mayoritarias voces escépticas serán un pelaje que pretenda ocultar la real y axiomática naturaleza genial de estos dos futbolistas. Y de tantos otros: los genios anónimos que no han acaparado los focos interesados en la escena por la que uno tendría que haber pasado para confirmarse como el rey de un, a veces, absurdo establecido. Si Messi no gana nunca un Mundial no dejará de ser un talento único, a la altura de los mejores, y del que ya disfrutábamos algún tiempo atrás. Y lo caprichoso del destino no minimizará las prestaciones que ya nos ha regalado Deulofeu desde hace tanto que ni él lo recuerda.  ¿O se puede juzgar igual al que no quiso ver que al que no supo verlo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>