Superviviente, honesto e intruso

Exhibición del Barça y vuelta a la cruda realidad atlética eran algunos de los titulares tras el esperado enfrentamiento del sábado. Pero no era esta la sensación que quedaba, ni siquiera esa otra. Gregorio Manzano, veterano en las lides escapistas que debe manejar cualquier entrenador superviviente, se hacía servir de la proporción de brillantez que ocupa el compendio de este Barça para mostrar un todo que justifique lo del sábado. Hoy no es suficiente explicar que Guardiola lleva trabajando tres años en la evolución de un equipo asombroso y él lo hace apenas dos meses en la construcción de algo que les sostenga en un lugar acorde a lo digno de su palmarés. ¿O hasta él se olvidó de esto?

Marcelo Bielsa se presenta ante los medios evidenciando un perfil bajo que no es irrelevante. Aunque no se ha preocupado un ápice en disimular el desgaste que en su rostor evidencia su vivencia del partido, tras su paso por vestuarios, toma aire, recuperando aliento, y con una evidencia de sumo esfuerzo trata de seleccionar las palabras correctas para corresponder honestamente a las demandas de los periodistas. En el decálogo de la información de hoy, estas comparecencias serían una versión muy aburrida e inválida para conformar el producto periodístico. Pero en esa percepción primitiva y vacía no habría que hacer tanto esfuerzo para considerarlas diferentes.

Nada nuevo. Luis Enrique sigue siendo ese tipo al que se mira con sospecha en Italia. Aunque hay aficionados que allí observan con entusiasmo algo que puediese brotar en la Roma, aunque sólo fuese un pétalo del juego del Barça, la mayoría, hoy, contempla escéptica la llegada de un estilo invasor. Una situación que forma parte de este mundo de verdades a medias o de falsedades que se quieren grabar a fuego en los aficionados. Porque en Italia ya ha habido equipos que han intentado desarrollar un estilo fundamentado en la posesión y hoy también se observa alguna muestra sin tanta proyección al exterior. Pero la anunciada llegada de Luis Enrique, unida a los todavía recientes éxitos blaugranas, coloca al asturiano en el cartel de la película que muchos estaban esperando.  Así, esta supuesta intrusión futbolística tendrá su resultado en una suma de nuevas falsedades, embrión de un nuevo guión.

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