Isco/Álvaro Vázquez/Recio

En el Málaga, los roles se muestran bien marcados, aunque dispersos. Dos escuderos complementarios, Recio y Camacho, catapultan la fisonomía inquieta de Joaquín, Portillo, Saviola e Isco (Arroyo de la Miel, 21/4/1992) que proyecta Pellegrini. Todos aparecen por cualquier parte del campo. Una arrancada en potencia, un giro vertiginoso o un amague sin balón para ganarles la espalda a los centrales. Se busca la sorpresa hasta que la caja explota delante de sus ojos. Entonces, Isco se entretiene con el balón: la pisa, la toca en el aire cinco o seis veces sin dejarla caer y sale por aquí o por allá.

Seguir leyendo…