Un Víctor Fernández más real

El poso |Hubo un tiempo en que agarrarse al mástil de la bandera que ondeaba con brillo el rostro de Víctor Fernández era demasiado sencillo en este país. Era, decían, la bandera del buen fútbol, aunque realmente era la de algo difuso a medio camino entre lo figurado y lo real. Los medios, aquí, siempre ahuyentándose del poso, circunscribieron en su permanente estado de fiebreescalera3 y entusiasmo que así iban a utilizar la figura de aquel joven técnico aragonés. Hoy, pasados unos lustros, dirige al Deportivo y, aunque en tiempos no tan lejanos tuvo algún paso de mérito por diversos equipos, sin contar, claro, su primera e histórica etapa en Zaragoza, este Víctor Fernández se acerca más a lo real. No es sencilla su tarea, pero, hasta por imposible que parezca, solo por haber colocado a Juan Domínguez y a José Rodríguez como pareja de pivotes merece la pena atender a sus actuales intenciones. El poso, que se adquiere desde la independencia y alejado del ruido, le confiere sensatez a su osada apuesta.

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Keita Baldé / Jesé / Adama

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311A diferencia de otros, Keita Baldé (Arbúcies, 8/3/1995) no era el espigado o potentísimo jugador de origen africano que se  imponía fácilmente sobre sus coetáneos benjamines o alevines. Él era más bien escurridizo, con una buena movilidad. Nacido en la provincia de Girona, se formó en el fútbol base del Barça, pero como ocurrió con otros nombres como los de Christian Tello o Jordi Alba, tuvo que dejar la cantera por diferentes motivos. Pasó por el Cornellá, magnífico club formador, y allí volvió a posarse sobre él esa buena estrella. Entonces, pudo elegir un salto menor, para no alejarse del área de influencia del Barcelona, que en ocasiones vuelve a acordarse de sus hijos errantes, pero Keita eligió el paso arriesgado.

 

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Adama / Denis Suárez / David Concha

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311La genética se evidencia como algo clave en el desarrollo de su juego. Lleva desde ni se sabe cuándo en el Barcelona, pero el fulminar una y otra vez la línea que abarca la banda derecha se muestra como la imagen habitual de su despliegue, un ejercicio que para la presión (algo que debe y puede mejorar) ha encandilado al Tata, así como la constitución de Dongou. Dos portentos, en ese sentido. Pero lo que más impresiona de Adama Traoré (Hospitalet de Llobregat, 25/1/1996) es esa arrancada devastadora en el último tercio del campo. Bien perfilado, en esos instantes, trae a la mente a ese Jairzinho del siete de seis en 1970.

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