La felicidad

Edson Arantes do Nascimento recibió su seudónimo sin entusiasmo, y aún hoy no revelan sus ojos, cuando le preguntan por ese momento y título ofrecido por sus inverves coetáneos, una pasión especial. Pelé fue fruto de la imaginación infantil y sólo así, ante un apelativo sin significado previo pero cargado de simbología, se puede entender toda la fantasía que brotó inconscientemente o que se erigió desde la exigencia. Si unos, posteriormente, le ganaron al tiempo, el diez perfecto sobre blanco no tuvo la culpa de ser, él mismo, su mayor obstáculo para preservarse.

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