Un día en la selección

Tras el cabreo de la derrota en Wembley, el regusto que inicia estas líneas es el del coraje final en San José. Y también acabó así la selección española en Londrés, empecinada en marcar un gol como fuese, pero la ingenuidad no premia. El argumento de que jugaron a medio gas, es cierto; de que tocaban y tocaban sin permear, indiscutible; y de que adolecían de tensión competitiva, una realidad.

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