Trabajo en la sombra


Mario Götze juega evidenciando lo que es tener el control del esférico y de la situación. Es de esa escasa especie de jugador con la técnica y la seguridad conjugadas de forma holgada para que sus limitaciones físicas sean sólo la antesala para abrir una vía de escape o de entrada. Podría ser que no fuera  la culminación de una nueva gran generación del fútbol alemán, pero su poso ya ha hecho que sus colegas de selección hayan vuelto a alardear como lo hacían los jerarcas de la Manschaft en otras décadas. Para los que pensaban que sí se habían ido, ahora puede que vuelvan en serio.

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