Llovieron goles

Desde el amanecer, la lluvia no dejó de caer sobre Bogotá. Más bien, lleva seis meses sin hacerlo.

Viviendo bajo ese techo, Colombia se aprestaba el pasado sábado a debutar en el evento deportivo más importante organizado en su país hasta la fecha. Pero la atmósfera expectante ante la cita no acaba de disolver ese aire melancólico, hermano de la lluvia que, visto desde afuera, parece acompañar a ese pueblo que paradójicamente también es rico en la calidez y pasión de sus gentes.

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