Un Víctor Fernández más real

El poso |Hubo un tiempo en que agarrarse al mástil de la bandera que ondeaba con brillo el rostro de Víctor Fernández era demasiado sencillo en este país. Era, decían, la bandera del buen fútbol, aunque realmente era la de algo difuso a medio camino entre lo figurado y lo real. Los medios, aquí, siempre ahuyentándose del poso, circunscribieron en su permanente estado de fiebreescalera3 y entusiasmo que así iban a utilizar la figura de aquel joven técnico aragonés. Hoy, pasados unos lustros, dirige al Deportivo y, aunque en tiempos no tan lejanos tuvo algún paso de mérito por diversos equipos, sin contar, claro, su primera e histórica etapa en Zaragoza, este Víctor Fernández se acerca más a lo real. No es sencilla su tarea, pero, hasta por imposible que parezca, solo por haber colocado a Juan Domínguez y a José Rodríguez como pareja de pivotes merece la pena atender a sus actuales intenciones. El poso, que se adquiere desde la independencia y alejado del ruido, le confiere sensatez a su osada apuesta.

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