Vadillo/Jesé/Ager Aketxe

311(2)

3(1)Que Pepe Mel destacara que Álvaro Vadillo (Puerto Real, 12/9/1994) volvía como titular a Granada, casi dos años después de su debut, quiere decir que no estamos ante un proyecto de jugador cualquiera. En cuanto a su definición como el mismo, podrían advertirse varios interrogantes. Su figura fibrosa y larga nos habla de esa nueva estirpe de extremos que asoman desde las categorías menores y  que tienen un molde referencial como el del argentino Di María. Pero el pase al hueco a Pabón, previo al segundo gol frente al Granada, nos describe a un atacante asilvestrado difícil de abarcar. No queramos adelantarnos. Dejémonos sorprender por su crecimiento aunque sepamos que el rendimiento, la inquebrantable vara de medir, sea el salvoconducto que le tenga que acompañar en este viaje.

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El refugio

Cuando baja la intensidad de su juego, el Real Madrid es, a ojos de quien quiera, un perfecto glosario para iniciados de sus propias falencias. Que los blancos tienen una marcha muy buena, casi letal, es más que sabido; que el mar de inexactitudes cuando la reducen es de más subjetiva definición, lo podemos entender. Seguir leyendo…

Primer monumento a la Liga

No sabemos cuál fue el día en que a Pepe Mel se le cayó el último pelo. El día en que se dio cuenta de que en esto, si se hacen las cosas como uno realmente cree, no hay tanto que perder.

Estamos ante el Betis con menos pretensiones originadas desde fuera del terreno de juego de los últimos tiempos, que acaba de ascender y que es líder de la Liga con tres victorias junto al Valencia. Hoy da igual que sólo se lleven tres partidos disputados.

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Salerno, Italia

Rondaba el ecuador de la segunda mitad cuando Alessandro Del Piero (Conegliano, 9/11/1974) todavía calentaba en una banda del estadio Arechi de Salerno. Estaba  a punto de entrar mientras reía con cierta ironía las indicaciones del ayudante de Antonio Conte, actual técnico de la Juventus de Turín. Unos gestos que claramente aireaban el desencanto por una situación que le irrita, viéndose relegado a un papel secundario, y por lo que estaba sucediendo en el terreno de juego.

El Betis de Pepe Mel llevaba buena parte de los minutos jugados apretando la salida de balón de una Juve que finalmente no se llevó un escarmiento por la falta de atino de los atacantes verdiblancos. Cuando Conte, definitivamente, decidió dar entrada a Del Piero, la grada de Salerno explotó de alegría porque creían prever que una vez más el talento de su veterano ídolo les sacaría del atolladero.

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