Un Víctor Fernández más real

El poso |Hubo un tiempo en que agarrarse al mástil de la bandera que ondeaba con brillo el rostro de Víctor Fernández era demasiado sencillo en este país. Era, decían, la bandera del buen fútbol, aunque realmente era la de algo difuso a medio camino entre lo figurado y lo real. Los medios, aquí, siempre ahuyentándose del poso, circunscribieron en su permanente estado de fiebreescalera3 y entusiasmo que así iban a utilizar la figura de aquel joven técnico aragonés. Hoy, pasados unos lustros, dirige al Deportivo y, aunque en tiempos no tan lejanos tuvo algún paso de mérito por diversos equipos, sin contar, claro, su primera e histórica etapa en Zaragoza, este Víctor Fernández se acerca más a lo real. No es sencilla su tarea, pero, hasta por imposible que parezca, solo por haber colocado a Juan Domínguez y a José Rodríguez como pareja de pivotes merece la pena atender a sus actuales intenciones. El poso, que se adquiere desde la independencia y alejado del ruido, le confiere sensatez a su osada apuesta.

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Koke / Morata / Munir

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3(1)El Atlético concretó su temporada como sensación en el continente en el último partido de Liga. Atrás quedaron las eliminaciones de Barcelona y Chelsea en Champions, y la victoria en el Bernabéu en Liga. Ningún otro equipo ha alcanzado semejante nivel en Europa a partir de una apuesta concreta de fútbol. Digamos que los demás se han quedado en el camino del intento, también el Madrid, a pesar de contar con grandes plantillas. Koke (Madrid, 8/1/1992) ejemplifica como nadie el juego del equipo: capacidad para presionar, velocidad mental para ver los movimientos de sus compañeros y habilidad para esconder el balón si se tercia. La palabra oficio se eleva como ninguna en su tarjeta como jugador.

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Prohibido olvidar Jalisco

Volviendo a repasar el Estado Unidos-España de Boston (4/6/2011) se perciben las mismas sensaciones que en el primer visionado. Fue un partido mayúsculo sin más galardón y oficialidad que el regalo a la vista. En una superficie que algunos tachaban de impracticable (los yanquis inventando el césped natural sobre el artificial), se dio un homenaje del balón pegado al pie y, sobre todo, al juego de los interiores, el que muchos técnicos harían desaparecer.

Cansados de ver imprecisiones en una zona del campo donde muchos entrenadores sólo ven riesgos para su equipo, la Selección Española dio carpetazo a las innovaciones técnicas, tiñó la cinta de celuloide y con ese color ocre nos hizo viajar al Jalisco de Guadalajara, unos 40 años atrás.

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