The Legend of Heroes: A Tear of Vermillion

Me encanta jugar a juegos de rol en consolas portátiles. Me da igual que sean action-rpg, rpg estratégico o por turnos. Eso de tumbarme en la cama o en el sofá, ponerme los cascos y jugar un par de horitas a un juego con una buena historia y buenos personajes es algo que no tiene precio. El último que he terminado es el Legend of Heroes: A Tear of Vermillion de PSP.

Si empezamos con un poco de historia, tenemos que decir que Legend of Heroes es una saga de juegos de rol creada por Nihon Falcom para PC. Algunos de sus episodios, concretamente el III, el IV y el V han sido portados a la consola portátil de Sony en una trilogía conocida como la Gagharv Trilogy, compuesta por los títulos: Eiyuu Densetsu Gagharv Trilogy: Shiroki Majo, Eiyuu Densetsu Gagharv Trilogy: Akai Shizuku y Eiyuu Densetsu Gagharv Trilogy: Umi no Oriuta. El juego que nos ocupa, distribuido por Bandai, sería el correspondiente al capítulo IV de la saga original. El único que, de momento, ha salido de Japón. A Europa no ha llegado y, probablemente, nunca lo hará, pero como la PSP no tiene protección regional…

El argumento es muy tradicional: Avin e Eimelle son dos huérfanos que viven en la gran catedral de la Iglesia de Bardus (el dios de la luz). En el momento en que empieza el juego, los partidarios de Octum (el dios de la oscuridad) invaden la catedral para intentar secuestrar a Eimelle. Los dos hermanos consiguen salvarse pero se separan. Avin vivirá en una pequeña aldea con el sabio Lemuras. Allí conocerá a otro niño, Mile, y los dos se harán buenos amigos. Años después, Avin decide recorrer el mundo para buscar a Eimelle y Mile le acompañará en su viaje. A partir de ahí se verán envueltos en mil aventuras, conocerán a muchos personajes e irán aprendiendo la verdad sobre la lucha entre la luz y las tinieblas y el papel que Eimelle juega en ese enfrentamiento.

No me quiero repetir, pero es que todo el juego en sí se podría definir como tradicional en líneas generales. Como en casi todas estas aventuras, los personajes irán de pueblo en pueblo resolviendo problemas y enfrentándose a diferentes enemigos. Al igual que en juegos como Chrono Trigger o Grandia, los enemigos están visibles por el mapeado y el jugador puede tocarlos para iniciar un combate o alejarse de ellos. La novedad en este caso es que si nuestros personajes son muy fuertes, los enemigos se alejarán y si son débiles, irán a por nosotros. No hay mapa del mundo, así que para ir de una población a otra tendremos que recorrer los caminos como en Final Fantasy X. Al principio no importa pero al final puede hacerse muy tedioso. Sobre todo porque hay que volver a poblaciones ya visitadas en muchas ocasiones.

En los combates nuestros personajes y los enemigos se mueven con cierta libertad. Al principio de cada turno damos órdenes a todos nuestros personajes y después, el orden de ataque se decide según la agilidad de cada uno. La distancia entre los combatientes es clave: si un enemigo está muy alejado y hemos ordenado a nuestro personaje que le ataque, a menudo éste caminará en su dirección pero no llegará a atacarle. Del mismo modo, la distancia también es importante para los ataques especiales (que se activan al rellenar una barra de poder) y los hechizos. Las invocaciones, por contra, afectarán a todos los enemigos independientemente de su posición.

Sólo tendremos un personaje fijo durante el juego: Avin. El resto de personajes se unirán y abandonarán el grupo según el argumento. En total hay 15 personajes jugables, aunque las diferencias entre ellos son escasas. Otra de las cosas curiosas del juego es que durante toda la aventura te sigue una mascota (en mi caso fue un gato negro) a la que tienes que alimentar y educar. A cambio, el animalito te ofrecerá protección en las batallas y encontrará objetos curativos.

Técnicamente el juego es precioso. Los gráficos son 3D, con unas texturas casi perfectas y vista semi-cenital. Los escenarios están muy detallados, con muchos objetos en las casas, árboles en los escenarios exteriores, bonitos efectos de luz y lluvia. Los personajes, sin embargo, son sprites super-deformed. Las animaciones están bien, aunque sin pasarse. También el artwork de los personajes, que podemos ver en los diálogos, tiene una alta calidad. El sonido no destaca especialmente aunque tampoco se hace repetitivo y las melodías son agradables.

En la parte negativa habría que mencionar especialmente la horrible traducción al inglés, con muchísimas erratas y expresiones incorrectas, y la excesiva facilidad del juego.

10
mar 2006
SECCIÓN Videojuegos
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