“The next big thing”

Si así le pareció a la cuenta de Youtube Vukmau, ¿por qué no lo iba a titular de esta manera? Casi 75.000 visitas no son demasiadas para un vídeo en un depósito que está al alcance de todos. Pero si le damos a play podemos comenzar a cerciorarnos de que Alen Halilovic (Zagreb, 18/6/1996) es cosa seria. Un dechado de soltura, dinamismo y poseedor de esa zurda magnífica que no es esclava de una diestra que se escabulla.

En los últimos meses, el nombre de Halilovic viajaba en la blogosfera que contiene cientos de jóvenes promesas que aparecen y chocan unas con otras, y bajo la etiqueta-motivo de interés de algún club. Un nombre más en una amalgama de dígitos. Sin más, hasta que los gestos estallan ante nuestros ojos.

Gabi Ruiz había sido ya el factótum para Informe Robinson, encargado de desgranar los orígenes de Lionel Messi. Viajó a Rosario, se relacionó con el entorno más directo del genio y obró esa magnífica postal de los inicios de una gran relación con el balón.

En su penúltimo viaje, hasta los límites que marcan las minas antipersona en tierras croatas, iba a representar su obra en un marco de menor ornamento. Fiebre Maldini es una magnífica revista de fútbol televisada, pero es semanal. El presupuesto y el tratamiento difieren considerablemente cuando se pretenden dos productos o solamente uno para todo un mes.

Pero lo cotidiano deviene en exclusivo cuando hay algo que realmente se debe mostrar. Es cierto que Luca Modric era el motivo de ese viaje, pero al periodista de Canal Plus le abordaron desde su aterrizaje con un nombre donde la ele tiene una sonora predominancia. Realizó el trabajo que el mismo se había encomendado y después se dejó llevar por la pasión que los croatas ya tienen por su jugador diferente.

Zoran Mamic fue un espigado central que realizó buena parte de su carrera en el especialmente físico fútbol alemán de los noventa. Hoy es el director deportivo del Dinamo de Zagreb y a buen seguro que lo que ve de forma cotidiana en los entrenamientos de su equipo poco tiene que ver con algunos flashes que se le pasan por la cabeza de los pasajes de su carrera. De sus palabras, algo se desprende.

“Halilovic tiene un talento increíble, en mi carrera no recuerdo un jugador de tanto talento. Hay pocos como él y es muy distinto de Modric, porque Halilovic es mucho más individualista. Quizá es demasiado atrevido decirlo, pero es un tipo de jugador similar a Leo Messi”.

El zurdo de los Plavi es el jugador más joven en debutar en la liga croata. Anotó su primer tanto frente al Slaven Belupo, con lo que también se convirtió en el jugador más joven en hacer un gol en dicha competición. El pasado 24 de octubre debutó en Champions League frente al Paris Saint-Germain y aunque solo disputó tres minutos, tuvo tiempo de tirar un caño, como ya hiciera en su primera participación en liga.

Halilovic juega enfocando todo el panorama. Su mirada permanentemente alzada le permite anclar su juego en diferentes dimensiones. No parece poseer la descarga eléctrica que inicia y prolonga las arrancadas y giros de Messi, pero también es rápido, tiene cambio de ritmo y el dribling es una de sus principales armas.

Permite que se le aprecie bien el rostro, cuando la pelota está en su poder. Y eso es porque utiliza por igual tanto el pase como regate para progresar. En un alarde desfachatez, queriendo demostrar que de una u otra forma llegará a su destino final.

En las pocas imágenes en las que se puede apreciar su juego y que circulan por la red, en aquellas anteriores a su aparición en la elite, la superioridad que muestra sobre sus rivales es insultante. No solo maneja la jugada decisiva, viene a su propio campo a recibir y así gobierna el partido. Es conductor y definidor.

Un gesto en su debut como profesional habla de un talento que se gesta, a pesar de sus 16 años, no se sabe desde hace cuanto. Es el minuto 82 y el brasileño Sammir se acerca a la banda para ser sustituido por el joven centrocampista en el partido que les enfrenta al Hajduk Split. Choca sus dos manos con las de él y le da tres cariñosos golpes en la coronilla.

El actual diez del Dinamo desaparece por la espalda del incipiente ahora 28. Este último no baja la vista ni un momento y entra al campo andando, parsimonioso. ¿Por qué no iba a ser así? A estas alturas ya deberíamos saber que no es tan fácil encontrar a alguien que se encuentre tan cómodo en su casa. Taco, caño, recortes, eslalon, asistencia… Fue una postal de ocho minutos y era Halilovic, sin más.

 

 

 

 

 

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