Thiago contra Canales

El juego no basta para saciar a todos los aficionados. Muchas de las circunstancias que lo rodean lo convierten en cotidiano, pero ninguna como el día a día de los clubes, la base de los días de gloria que acabamos de vivir.

Entre partido y partido hay mucho para hablar, y no digamos entre partido y partido de selecciones. El recorrido de éstas a lo largo del año es mucho más intermitente, así que el ligazón de los aficionados con sus colores pervive en todo momento. La competición no para, y menos aún entre Madrid y Barça. Cualquier lugar donde algo o alguien de los dos equipos esté presente enciende la mecha de las disputas y la obligación de imponerse al otro gran trasatlántico de nuestro fútbol.

Y la verdad es que la carrera ha tenido poca historia en los últimos años. Con la entrada de Pedro en las semifinales y final del Mundial, aquello ya parecería “bochornoso” para un madridista de cuna. Eran incontables los jugadores del Barcelona en la alineación, pero la alegría de los aficionados de todos los rincones de nuestra geografía arrasaba cualquier atisbo de semejante disputa. De todos modos, algo se estaba mascando.

Tras la borrachera de fútbol, de algún modo había que vender el inminente comienzo del Europeo sub-19. Y no había que machacarse mucho los sesos, la lista facilitada por Milla anunciaba el titular a todo color.

Una vez más (no es la primera) los jugadores del Barcelona arrasaban en la convocatoria. Y para más inri los dos representantes blancos son un recién llegado y otro que lo hizo el año pasado procedente del Celta de Vigo. Pero los loores tras la llegada del primero al Madrid han provocado una disputa que nace desde la más primitiva aversión.

Lo que tienen de riqueza para el juego las diferencias de dos futbolistas de nivel que juegan en la misma posición es reducido a la nada cuando se trata de opinar sobre el exponente del equipo rival. Como Canales toma soluciones diferentes a las de Thiago, simplemente es un futbolista limitado. Y lo más curioso del tema es que la naturalidad del cántabro en el campo es indudablemente de lo más parecido a la escuela Barça.

Los más encarnizados forofos seguirán, como mandan sus cánones, aprovechando el transcurrir de cada día mientras no llega la confirmación oficial de Canales. Pero llegará un día, y lo saben, en que tendrán que desviar su ojeriza hacia otro punto. El media punta habrá hecho un buen partido y sus compañeros de selección, culés, habrán sido partícipes. Y es igual. Ellos, los febriles hinchas, se seguirán relamiendo felizmente, sabiendo que se engañarán a sí mismos con otra tropelía.

27
jul 2010
SECCIÓN Deportes
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