Tocando en su rancho

Aún sabiendo de la dificultad que presentaba el rival, la Selección Olímpica (1-0) hoy si entonó una melodía semejante a la que busca. México no solo cuenta con un buen puñado de jugadores, sino con una idea de fútbol que desemboca en un enfrentamiento en el que España asume de forma más natural las dificultades que se le proponen.

Es evidente que Javi Martínez, estelar escudero en el Carranza, Mata y Alba le dieron más cuerpo al equipo, pero la mayoría de sus compañeros todavía no cuentan con la frescura precisa, debido a una preparación que viene de una verdadera pausa en la actividad. Por eso, por ese punto de velocidad física y mental, España no pudo obtener un resultado mejor ante una selección mexicana que ayer se encontró con algo que intenta asemejarse al paradigma de juego que también pretenden. De alguna manera las dos selecciones ansiaban lo mismo, y aunque el talento estaba bien repartido, dio la sensación de que España lleva más tiempo repasando la lección.

La posesión estuvo repartida y eso ya dice mucho del rival de los de Milla. Si acaso, es preciso señalar que España siempre contó con más ocasiones de gol e hizo dudar mucho a la defensa azteca, liderada por un Diego Reyes siempre fino y siempre activo a la hora de sacar el balón jugado. Fue, en definitiva, una buena prueba entre dos selecciones que pueden aspirar perfectamente a medalla en la próxima cita de Londres.

Y el remozado Carranza fue un digno escenario para presentar algunos jugadores en sociedad, futbolistas muy de nuestro gusto. Porque no pocos se habrán asombrado del manejo de Héctor Herrera, un medio de gran jerarquía, que para, pisa y casi siempre elige la mejor opción, además de arrancarse como un galgo en acciones individuales. El inmenso talento de este chico hacer dudar de la credibilidad de muchas secretarias técnicas a la hora de trabajar. Una vez más, dejó la sensación de que volveremos a oír hablar de él.

Herrera, el joven jerarca de Pachuca

De todos modos, hay que comprender que hay de todo, y para cuestión de gustos está la variedad. Si a Herrera le gusta jugar con la cintura hacia delante o hacia a tras, a Aquino le va más coger vía libre y deshacerse de contrarios. Así que, sobre todo en la primera parte, Jordi Alba se las tuvo que ver con un estilete que le sorprendió, a buen seguro, más que cualquier otro en la pasada Eurocopa.

España se adelantó con un buen cabezazo de Javi Martínez, asistido desde el córner por su otro “veterano” socio, Juan Mata. Pero, hasta ese momento, el partido parecía un casting de talentos en el que Herrera pisaba por aquí; Isco quebraba y asistía; y el diestro Aquino encaraba por allá. Para el espectáculo, una gran primera parte.

Porque los cálculos llegaron en la segunda mitad. Entonces España ofreció una cara más pragmática, como un ensayo de partido a eliminación directa. Milla juntó líneas y las alegrías, irónicamente, se las permitió Jordi Alba, que jugó una segunda mitad notable, hasta que la gasolina encendió la lucecita. Porque en la primera mitad fue Javi Martínez el que estuvo en todos lados, demostrando que donde su calidad no llega sí lo hace su espíritu y dinamismo. Se puede decir que los dos miembros de la absoluta a pleno derecho se repartieron protagonismo en los 90 minutos.

En los segundos 45, el navarro fue el encargado de cortar las alas que empujaban hacia arriba a sus compañeros, para que así entendieran que tocaba leer de otra manera el partido. Y hasta que el carrusel de cambios desvirtuó la prueba, la selección cerró espacios y México ya no encontró ese mar abierto que, de todos modos, fue una luz para los espectadores que saben valorar dos contendientes de vistosa entidad. Todo giró hacia la sobriedad, salvo en esos últimos minutos en los que cualquier equipo podría haber anotado.

España encontró en México un rancho donde pacen mejor sus virtudes, porque así solo puede ganar el que demuestra tener las mejores piezas técnicamente pulidas. Con esas reglas, hay que rozar la excelencia para conseguirlo, pero es emocionante especular lo que se podría apreciar en un hipotético próximo duelo. En el primer amistoso, Senegal jugó a que España no lo hiciera. En este segundo, la selección mexicana salió al Carranza pensando en sí misma, y eso ya es digno de gran audiencia.

España: De Gea (Mariño), Montoya (Azpilicueta), Iñigo, Domínguez, Jordi Alba, Koke, Isco, Mata (Álvaro Vázquez), Javi Martínez (Oriol Romeu), Adrián (Illarramendi), Tello (Rodrigo).

México: Corona, Jiménez (Enriquez), Reyes, Chávez (Cortés), Herrera, Salcido, Aquino, Dos Santos (Ponce), Peralta (Araujo), Fabián (Jiménez), Vidrio.

Goles: 1-0, Javi Martínez, min. 12;

Árbitros: Andrea de Marco, Maurizio Liberti, Maurizio Viazzi (ITA), José Luis Paradas Romero (ESP).

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