True Blood

Esta temporada de series está siendo un poco extraña para mí. Normalmente me limitaba a seguir las series más veteranas y canónicas como CSI o Lost y, de vez en cuando, alguna serie nueva y a menudo efímera se unía al carro del visionado semanal (Journeyman, Pushing Daisies…). Sin embargo, últimamente he estado viendo las cinco temporadas y pico de One Tree Hill de forma casi exclusiva, hasta coger el ritmo de EEUU. De todas formas, hoy no quería hablaros de la serie de los hermanos Scott (eso lo haré otro día), sino de True Blood, lo último de Alan Ball (A dos metros bajo tierra), que es una de las novedades de la temporada.

Reconozco que el principio la serie no me llamaba demasiado la atención, en gran medida por la marcada división de opiniones que hubo con los primeros capítulos. Sin embargo, después de leer un par de opiniones positivas sobre ella en eltercero y Watakshi me decidí a darle una oportunidad. No me he arrepentido. Casi he acabado con la primera temporada del tirón y estoy totalmente cautivado por el pueblo de Bon Temps y sus habitantes.

La historia de True Blood, basada en la novela Southern Vampire, gira alrededor de una bebida homónima inventada por los japoneses y que puede sustituir a la sangre humana como sustento para los vampiros. Esto ha hecho que los temidos chupasangres (no, no me refiero a estos) salgan a luz pública. Cuando comienza la serie, los vampiros llevan unos dos años conviviendo con los humanos. Sookie Stackhouse (Anna Paquin), una camarera capaz de leer la mente, conoce a Bill Compton (Stephen Moyer), un vampiro de su mismo pueblo fallecido y renacido como tal tras la Guerra de Secesión.

Como no podía ser de otra forma, pronto surge la chispa entre ellos y se inicia un escabroso romance que ni el resto de humanos de Bon Temps ni la sociedad vampírica pueden comprender. Aparte de la pareja protagonista, la serie está aderezada con unos cuantos personajes memorables, como Jason (Ryan Kwanten), Tara (Rutina Wesley) o Sam (Sam Trammell), y el resto de secundarios que conforman una desoladora visión del sur profundo de los EEUU. La verdad es que la sería habría sido completamente diferente si el argumento se desarrollase en una gran ciudad.

Tener a Alan Ball al frente es una garantía de éxito y es innegable que la serie tiene una calidad altísima y las imprescindibles dosis de sangre, drogas y sexo, mucho sexo. Vamos, la típica serie que en EEUU jamás emitirían en una televisión en abierto (¡gracias HBO!). Posiblemente no llega al nivel de A dos metros bajo tierra, pero es una buena serie que espero que tenga más continuidad que otros de los productos a los que me he enganchado últimamente.

09
ene 2009
SECCIÓN Cine y TV
COMENTARIOS 3 comentarios

3 comentarios a True Blood

  1. eltercero says:

    Me alegro que te convenciera ;)

  2. Pingback: Cartel de la segunda temporada de True Blood | El Desafío Digital

  3. Pingback: True Blood: póster de la tercera temporada | El Desafío Digital

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