Universidad: alumnos vs profesores

Universidad: alumnos vs profesores

Acabo de ver en menéame este texto de un profesor universitario quejándose de algunas de las cosas que sus alumnos hacen. Algo después ha recibido contestación en este otro blog. Como no estoy completamente de acuerdo con ninguno de los dos, voy a dar mi propia respuesta a los diferentes puntos esgrimidos por Ángel. Tras cinco años de Periodismo en la privada y otros cuatro de Filología en la pública creo que tengo bastante conocimiento sobre cómo funcionan las cosas entre la fauna universitaria.

  • Que la Universidad no tiene como objetivo colocarte lo más rápidamente posible en una empresa, para eso están las agencias de empleo – Estoy de acuerdo, pero en determinadas carreras (Periodismo es un buen ejemplo) estaría muy bien que se diese más práctica de la que se da y menos asignaturas de relleno en la que se nos repite lo mismo que hemos dado antes en otras.
  • Que la Universidad no tiene por qué enseñarte lo que las empresas quieren: los deseos de las empresas no son las obligaciones de las universidades. - Pues sí, pero me remito a lo que he dicho en la cuestión anterior.
  • Que la Universidad no es la prolongación del Instituto: tus técnicas y tus hábitos de trabajo, si los tienes, deben cambiar. – No creo que haya mucha gente que no cambie sus hábitos. Aunque sólo sea por el volumen de trabajo y temario no queda más remedio que cambiar.
  • Que la Universidad no puede enseñar solamente habilidades sino preferentemente las bases del conocimiento. – Esto depende en gran medida de la carrera, y de nuevo me remito a lo de los dos primeros puntos.
  • Que yo, como profesor, doy por sentado que eres adulto y que vienes voluntariamente: no tengo que vigilarte ni llevarte de la mano como haría con un niño de primaria. - No podría estar más de acuerdo, pero eso deberían aplicárselo también todos los profesores que pasan lista y que quitan puntos a los que no van. Una cosa es en cierto modo premiar la asistencia y otra muy distinta castigar la ausencia a clase.
  • Que yo, como profesor, no tengo por qué darte apuntes de las asignaturas sino guiarte sobre lo que debes aprender, leer y estudiar. – El problema es que cuando no se dan unos apuntes generalmente eso conlleva que no hay tampoco un temario organizado y al final el alumno no sabe muy bien cómo afrontar la asignatura.
  • Que aunque yo te dé esos apuntes, se trata de que los uses como guía no como texto: puedo exigirte más y, de hecho, lo haré. - A mí me parece bien que se exija cualquier cosa que se haya dado en clase, pero ir más allá no me parece tan bien. Tenemos muchas asignaturas cada año (muchas más de las que sería conveniente) y tener que prepararse de forma exhaustiva todas ellas, yendo más lejos aún de lo que se haya podido dar en clase, es materialmente imposible.
  • Que tú, como alumno, debes trabajar, leer y estudiar dentro y fuera de las clases a jornada completa: la universidad es tu trabajo. – Eso sería lo ideal, pero no siempre se puede. Yo llevo ya unos cuantos años trabajando por las mañanas y yendo a clase por las tardes y no tengo tiempo para mucho más. En la medida de lo posible intento llevar las lecturas al día, pero no siempre puedo. Y mi experiencia me dice que a partir de determinados cursos más del 50% de los alumnos están en mi misma situación. Es muy bonito dedicarse en cuerpo y alma a los estudios, pero puesto que eso no te va a garantizar un trabajo (como el mismo autor ha reconocido) uno no puede esperar a terminar una carrera para entrar en el mundo laboral.
  • Que yo, como profesor, no voy a entender fácilmente que tu única curiosidad sea si tal cosa “entra en el examen”. – Coincido. A mí me revientan esos compañeros que preguntan todos los días si lo que se ha dado entra en el examen o no.
  • Que yo, como profesor, no voy a entender fácilmente que las tutorías estén vacías hasta una semana antes del examen. – Yo tampoco entiendo muy bien eso de ir a una tutoría y que el profesor no esté. Al final he optado por no ir nunca.
  • Que yo, como profesor, no voy a entender fácilmente que me pidas una prórroga para las prácticas cuando veo que en tu ordenador del aula el Messenger ocupa el 80% del tiempo de actividad. – Nada que objetar. Normalmente las cosas en la universidad se suelen pedir con bastante antelación. A veces desde el primer día de curso ya sabes cuándo vas a tener que presentar un trabajo. Si no lo haces es culpa tuya, no del profesor.
  • Que la universidad tiene problemas, en efecto, pero que las leyes del mínimo esfuerzo y del botellón la noche de los jueves no van a solucionar los que tú tienes. – Más que problemas yo diría problemones, pero es verdad que a veces los alumnos nos quejamos sin razón. El problema es que en otros temas tenemos toda la razón del mundo y, unas cosas por otras, al final todo sigue igual.

En resumidas cuentas, creo que el principal problema de la universidad es que tanto profesores como alumnos se limitan a cumplir la papeleta. El 90% de los profesores llegan a clase, vomitan los apuntes, mandan dos trabajos y listo. Y casi todos los alumnos vamos a clase a pasar el rato, empollamos una semana antes del examen y se acabó. Ahí es cuando la universidad se convierte en un trabajo tanto para unos como para otros y creo que no debería ser así. Pero claro ¿cómo se va a hacer algo distinto cuando la gente tiene una media de 6 ó 7 asignaturas por cuatrimestre? ¿Cómo se van a plantear las clases de forma distinta cuando hay más de cien personas por aula? ¿Cómo va uno a disfrutar de la universidad sabiendo que sólo la mitad de lo que estudie allí le va a servir para algo? Malditos círculos viciosos.

03
feb 2007
SECCIÓN Miscelánea
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Un comentario a Universidad: alumnos vs profesores

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